domingo, 6 de noviembre de 2011

MI APORTACIÓN.

 

El Hijo de Dios ha pedido prestado un pesebre para nacer; pidió una barca para predicar.

Mandó pedir un asno prestado para entrar a Jerusalén; poco tiempo después mandó pedir prestado un lugar para celebrar la Última Cena.

Al final, habrá necesidad de que se pida un sepulcro vacío para que descanse Aquél que efectivamente no tiene donde reclinar la cabeza.

Será en un sepulcro prestado en donde suceda el acontecimiento más grande en la historia: LA RESURRECCIÓN.

Dios se permite tomar algunas cosas de los hombres para recordarnos que todo procede de Él.

Y así, Dios, en sus milagros de todo tiempo, ha querido necesitar de la aportación del hombre; aunque sea el estirar nuestra mano para tocar la orla de su manto, el gritar para que me oigan aunque se molesten algunos, el lanzar la red aún a pesar del cansancio y la desilusión, el llenar de agua los odres de las purificaciones, el quitar la piedra de un sepulcro en dónde está depositado Lázaro.

Dios nos invita para que pongamos nuestros cinco panes y nuestros dos pescados en las manos de Dios.

El Señor nos invita para que colaboremos con su obra.  

Él nos ha prometido como recompensa de nuestras acciones, aparte de la vida eterna, el ciento por uno.

Pero nunca existirá el Ciento, si yo no soy capaz de poner en las manos de Dios el Uno que debo aportar.

Máxima:

Dios premia el esfuerzo.

Que Dios y María Santísima te bendigan.     Mary y Jaime.

 

sábado, 5 de noviembre de 2011

COMO UN ESPEJO.

 

La vida me enseñó que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si yo estoy triste; que el mundo es enorme, si yo me siento grande; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio.

 

La vida me enseñó que hay caras sonrientes, si yo les sonrío; que hay caras amargas, si yo estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.

 

La vida es como un espejo: Si yo sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que yo tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ente mí.

 

 

Máxima:

 

El que quiera ser amado, que ame.

 

 

Mi compromiso:

 

Hoy seré alegre y optimista; agradecido, amable; entusiasta y feliz.

 

Que Dios y María Santísima te bendigan.     Mary y Jaime.

 

 

 

viernes, 4 de noviembre de 2011

TRES MANERAS DE VER.

 

Unos obreros estaban picando piedras frente a un enorme edificio en construcción. Se acercó un visitante a uno de los obreros y le preguntó: ¿Qué están haciendo ustedes aquí?

 

El obrero lo miró con dureza y le respondió: Picando piedras como esclavos por un sueldo miserable, y sin el menor reconocimiento.

 

El visitante se acercó entonces a otro obrero, y le preguntó lo mismo; éste respondió:

 

Picando piedras para levantar este enorme edificio.   El trabajo es duro y está mal pagado, pero los tiempos son difíciles, no hay mucho trabajo y algo hay qué hacer para llevar la comida a los hijos.   

 

Se acercó el visitante a un tercer obrero, y una vez más preguntó. El hombre le contestó con gran entusiasmo:

 

Estamos levantando un Hospital, el más hermoso del mundo. Las generaciones futuras lo admirarán impresionados y escucharán el entrar y salir constante de las ambulancias, anunciando el auxilio de Dios para los hombres. Yo no lo veré terminado, pero quiero ser parte de esta extraordinaria aventura.

 

El mismo trabajo, el mismo sueldo, la misma falta de reconocimiento.

 

Una misma realidad. Tres maneras distintas de
vivirla.

 

Piensa que el mundo es un infierno y lo será. Piensa que este mundo es parte del Paraíso y lo será. Vivir con ilusión, convertir el trabajo en una fiesta, sentirnos parte de las buenas obras...  ¡De ti depende!

 

Que Dios y María Santísima te bendigan.     Mary y Jaime.

jueves, 3 de noviembre de 2011

DECÁLOGO DE LA PAZ.

 1.  Paz es el amor a Dios y al prójimo; es la presencia de Jesús en nuestras vidas.

 

2.  La paz comienza desde el interior de la persona; se construye a través de nuestras acciones.

 

3.  Paz es estar en comunión con Dios; con la paz no hay lugar a la ira.

 

4.  Paz es vivir con amor, respeto y tolerancia. La verdadera paz viene de Dios.

 

5.  Paz es tener la conciencia tranquila; es la reconciliación del hombre con Dios.

 

6.  La paz es permanecer felices porque estamos bien con Dios, con nosotros y con las personas.

 

7.  Paz es no criticar, es tener presente a Dios en todo lo que hagamos; es rezar.

 

8.  La paz es un camino para llegar a Dios; es vivir en la verdad.

 

9.  Paz es no lastimar a nadie; es ser imagen de Jesús; es saber perdonar.

 

10.              La paz es un estado interior, libre de todo aquello que perturba; es una luz que manda Dios.

 

"Vengándose, uno iguala a su enemigo; perdonando, uno se muestra superior a él".

 

Que Dios y María Santísima te bendigan.     Mary y Jaime.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

“EL GRAN MILAGRO”.

"Buscar a Dios es ir por buen camino; dirigirse a Él es encontrárselo". San Agustín.

RECOMENDAMOS AMPLIAMENTE, PARA TODA LA FAMILIA, LA PELÍCULA

"EL GRAN MILAGRO".

¿QUÉ ES LA PAZ?

 

DECENAS DE FAMILIAS RESPONDIERON A LA PREGUNTA: ¿QUÉ ES LA PAZ?

 

Paz es vivir tranquilo conmigo mismo; es estar en armonía. Es procurar el bienestar de las personas que nos rodean. Es el amor a Dios y al prójimo.

Paz es la presencia de Dios en nuestras vidas; es dar amor, ser compartidos, amables y comprensivos. La paz es unidad, perdón y tolerancia.

La paz comienza desde el interior de la persona; la llevamos en el corazón y en el cerebro; es un estado en donde se encuentran equilibrados todos los sentimientos positivos; con la paz no hay lugar a la ira.

La paz radica en nuestra forma de expresarnos; es estar en comunión con Dios; se construye a través de nuestras acciones.

Paz es vivir con amor y tolerancia; es el ingrediente principal para ser feliz. La verdadera paz viene de Dios.

Paz es tener la conciencia tranquila; es la reconciliación del hombre con Dios.

La paz se da cuando las cosas se realizan con amor y respeto; es permanecer felices porque estamos bien con Dios, con nosotros y con las personas.

La paz es no criticar, es tener presente a Dios en todo lo que hagamos; es rezar. Es vivir rodados de amor.

Paz es ser paciente con uno mismo y con los demás; es no lastimar a nadie.

Paz es vivir con tranquilidad; es estar en cualquier lugar sin miedo, sentir la libertad de salir a cualquier parte sin temor.

La paz es vivir felices, sin problemas; es ser imagen de Jesús.

La paz es un estado interior, libre de todo aquello que perturba; es una luz que manda Dios.

La paz existe donde hay amor y respeto; es un camino muy claro para llegar a Dios. Es saber perdonar.

 

LA PAZ DE JESÚS

"La paz les dejo, mi paz les doy; no como el mundo la da, se la doy yo. No se turbe su corazón ni tengan miedo. Oyeron que les dije: "Me voy y vuelvo a ustedes". Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Se lo he dicho ahora, antes que suceda, para que, cuando suceda, crean. No hablaré ya muchas cosas con ustedes, porque el príncipe del mundo viene, y nada puede sobre mí; mas debe conocer el mundo que yo amo al Padre, y que hago lo que el Padre me ordenó. Levántense, vamos de aquí". San Juan XV, 27-31.

 

Que Dios y María Santísima te bendigan.     Mary y Jaime.

martes, 1 de noviembre de 2011

No tengo oro ni plata, mas lo que tengo te lo doy.

Querido hijo:

 

Lentamente se aproxima el tiempo en que debo emprender el camino que no tiene regreso, no puedo llevarte conmigo, y te dejo en un mundo en que los buenos consejos no salen sobrando.

 

Nadie es sabio de nacimiento, aquí el tiempo y la experiencia enseñan y limpian la conciencia. Yo he observado el mundo más tiempo que tú. Querido hijo, no todo lo que brilla es oro. He visto caer algunas estrellas del cielo, y quebrarse muchos bastones en los que uno confiaba para poderse sostener.

 

Por eso quiero darte algunos consejos, y decirte lo que yo encontré y lo que el tiempo me ha enseñado:

 

Nadie es grande si no es bueno, y nada es verídico si no perdura. No te dejes engañar por la idea de que puedes aconsejarte solo, y que conoces el camino por ti mismo; este mundo material es para el hombre demasiado poco, y el mundo invisible no lo percibe, no lo conoce; ahórrate pues, esfuerzos vanos; no te aflijas, y ten conciencia de ti mismo.

 

Considérate demasiado bueno para obrar mal; no entregues tu corazón a cosas perecederas. La verdad, hijo querido, no es gobernada por nosotros, sino que nosotros debemos ajustarnos a ella.

 

Ve lo que puedas ver, y para ello usa tus propios ojos; y con respecto a lo invisible y eterno, atente a la palabra de Dios.

 

Mantente fiel a la religión de tus padres, y huye de los merolicos teólogos. No desconfíes de nadie tanto como de ti mismo; dentro de nosotros vive el juez que no engaña, y cuya voz es más importante para nosotros, que el aplauso de todo el mundo, y la sabiduría de los griegos y egipcios.

 

Hazte el propósito, hijo, de no actuar contra su voz. Y si algo piensas o intentas hacer, póntelo primero en la mente, y pídele consejo a tu juez interno; al principio él hablaré únicamente en forma muy suave, balbuceando, como una criatura inocente; sin embargo, si honras su inocencia, soltará su lengua, y te hablará en forma más perceptible.

 

Aprende con gusto de los demás, y escucha con atención donde se hable de sabiduría, dicha humana, luz, libertad, virtud; pero no confíes inmediatamente en todo; porque no todas las nubes llevan agua, y existen diversos caminos para seguir.

 

Hay quienes creen que dominan una materia porque hablan de ella, pero no es así, hijo mío; no se tienen las cosas por poder hablar de ellas; palabras, sólo son palabras; ten cuidado cuando fluyan en forma demasiado hábil y ligera, pues los caballos cuyos carros están cargados de mercadería, avanzan con pasos más lentos.

 

Nada esperes del trajín, ni de los trajinantes, y pásate de largo donde haya escándalo callejero. Si alguien quiere enseñarte sabiduría, mírale la cara, si lo ves enorgullecido, déjalo, y no hagas caso de sus enseñanzas, por más famoso que sea; lo que uno no tiene,  no lo puede dar.

 

Y no es libre aquél que puede hacer lo que quiere, sino que es libre aquél que puede hacer lo que debe hacer; y no es sabio el que cree que sabe, sino aquél que se percató de su ignorancia, y logró sobreponerse a la vanidad.

 

Piensa con frecuencia en cosas sagradas, y ten la seguridad de que ello te traerá ventajas, y así serás como la levadura que fermenta la masa del pan.

 

No desprecies religión alguna, puesto que están consagradas al espíritu, y tú no sabes lo que pudiera estar oculto bajo apariencias insignificantes; desdeñar algo es fácil, hijo, pero es mucho mejor comprenderlo.

 

No instruyas a otros, hasta que tú seas instruido. Acógete a la verdad, si puedes, y gustosamente permite que te odien a causa de ella; sabe sin embargo, que si tus cosas no son cosas de verdad, cuida de no confundirlas, puesto que de ser así vendrán sobre ti las consecuencias.

 

Simplemente haz el bien, y no te preguntes por lo que de ello resulte. Quiere sólo una cosa, y ésa quiérela de corazón. Cuida de tu cuerpo, pero no de tal manera como si fuera tu alma. Obedece a la autoridad, y deja que otros la discutan.

 

Sé recto con todo el mundo, pero no te confíes fácilmente. Sé correcto con cualquier persona, pero confíate difícilmente. No te mezcles en asuntos ajenos, y los tuyos arréglalos con diligencia:

 

No adules a persona alguna, y no te dejes adular. Honra a cada quien según su rango, y deja que se avergüence si no lo merece; no quedes debiéndole a persona alguna, pero sé afable como si todos fueran tus acreedores. No quieras ser siempre generoso, pero procura ser siempre justo.

 

A nadie debes sacar canas; sin embargo, cuando obres con justicia, no te preocupes por ellas: Desconfía de la gesticulación, y procura que tus modales sean sencillos y correctos.

 

Y si tienes algo, ayuda y da con gusto, y no por ello te creas superior, y si nada tienes, ten a mano un vaso de agua fresca, y no por ello te creas menos.

 

No lastimes a doncella alguna, y piensa que tu madre también lo fue. No digas todo lo que sabes, pero siempre debes saber lo que dices.

 

No te apoyes en algún grande; no te sientes donde se sientan los burlones, porque ellos son los más miserables de todas las criaturas.

 

Respeta, y sigue a los hombres piadosos, mas no a los "santurrones"; el hombre que tiene en su corazón verdadero temor a Dios, es como el sol, que brilla y calienta, aunque no hable.

 

Haz lo que merezca recompensa, pero no pretendas obtenerla. Si tienes necesidades, quéjate ante ti mismo, y ante nadie más.

 

Cuando yo muera, ciérrame los ojos, y no me llores.

 

Ayuda y honra a tu madre mientras viva, y entiérrala junto a mí.

 

No tengo oro ni plata, mas lo que tengo te lo doy.

 

Que Dios y María Santísima te bendigan.     Mary y Jaime.

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