miércoles, 30 de abril de 2014

PESAMIENTOS DE APRECIO.

PESAMIENTOS DE APRECIO

 

Según el resultado de investigaciones, cuando sientes emociones negativas, como el enojo, tu ritmo cardiaco se vuelve desordenado, desigual,  impredecible y fluctuante.

Esto crea una reacción en cadena en tu cuerpo que, con el tiempo, puede hacer que desarrolles hipertensión, lo cual aumenta tus riesgos de padecer enfermedades del corazón.

 

Las personas que tienen la conciencia tranquila se sienten mejor; viven en paz, alegres y felices. Las actitudes deshonestas ensucian la conciencia.

 

Cuando tienes pensamientos relacionados con el aprecio, tu ritmo cardiaco aparece como una onda estable, regular y equilibrada. Es un ritmo armonioso que fomenta la buena salud, fortalece el sistema inmunológico, proporciona un buen funcionamiento al sistema nervioso y mejora el equilibrio hormonal.

 

Además, el cerebro provoca un mayor flujo sanguíneo, lo cual afecta directamente todas las funciones; te sientes animado, feliz, alegre, con más energía, entusiasta y en paz.

Que Dios y María Santísima te bendigan.   Mary y Jaime.

 

martes, 29 de abril de 2014

PROCEDERÉ AHORA MISMO

PROCEDERÉ AHORA MISMO

(Pergamino nueve de "El Vendedor más Grande del Mundo" de Og Mandino)

Todos mis sueños, planes y metas, carecen de valor si no son seguidos de la acción, por eso procederé ahora mismo.

Ni el mapa hace avanzar al viajero, ni la más sabia ley evita el crimen. Tampoco estos pergaminos harán de mí el vendedor más grande del mundo, si no pongo manos a la obra.

Procederé ahora mismo. Mis retrasos pasados se han debido al temor, ahora sé que puedo y debo  superarlos. Avanzaré sin vacilación, y el temblor de mi corazón desaparecerá.

Mi ejemplo es la luciérnaga, que proyecta su luz sólo cuando vuela, cuando está en acción.

Procederá ahora mismo; no eludiré las tareas de hoy, ni las pospondré para mañana, porque el mañana nunca llega; es mejor actuar y fracasar, que estar inactivo y salir del paso a duras penas.

Procederé ahora mismo, ahora mismo, ahora mismo;  me repetiré estas palabras sin cesar hasta que sean para mí como el aire que respiro; así prepararé mi mente para el éxito; las repetiré al saltar de la cama por la mañana, dejando al fracasado que duerma una hora más.

Procederé ahora mismo, me lo diré al encontrarme con el primer cliente.

Procederé ahora mismo, me lo diré frente a una puerta cerrada, ante la tentación de la derrota, ante la indecisión de emprender un esfuerzo más.

Caminaré por donde el medroso teme andar. Trabajaré cuando el fracasado busque descanso.

Procederé ahora mismo, y podré decir que mi labor está cumplida antes que el fracasado diga que es demasiado tarde.

Procederé ahora mismo, porque el ahora es todo lo que tengo; mañana es el día en que el débil se vuelve fuerte, pero yo no soy débil; mañana es el día en que el fracasado tendrá éxito, pero yo no soy un fracasado; yo tengo hambre y sed de éxito, de felicidad; por eso para no morir, procederé ahora mismo; el éxito no esperará, el momento es ahora, éste es el lugar, yo soy el hombre; procederé ahora mismo.

Que Dios y María Santísima te bendigan.   Mary y Jaime.

 

viernes, 25 de abril de 2014

GUÍAME, DIOS; GUÍAME, SEÑOR.

GUÍAME, DIOS; GUÍAME, SEÑOR.

(Og Mandino)

Señor, creador de todas las cosas, ayúdame para que no pierda el camino del éxito y la felicidad.

No pido oro ni comodidades; dame la habilidad para aprovechar mis oportunidades; enséñame a conquistar con palabras, y a prosperar con amor.

Enséñame a permanecer humilde en los fracasos, sin perder de vista el premio de la victoria; ponme frente a temores que puedan templar mi espíritu, pero dame valor para reírme de mis dudas.

Dame un número suficiente de días para alcanzar mis metas, pero también ayúdame a vivir el hoy como si fuera el último.

Guía mis palabras para que den frutos; disciplíname para no darme por vencido, y ábreme los ojos para ver la oportunidad.

Enriquéceme con buenos hábitos, pero dame comprensión para las debilidades humanas.

Que comprenda que todo pasará, pero que reconozca también cuanto he logrado.

Exponme al odio para que no me sea extraño, pero lléname de amor, para hacer de los extraños mis amigos;  que todo esto sea así si es tu voluntad. 

Debe existir un lugar para mí;  guíame, ayúdame, señálame el camino. 

Haz que llegue a ser todo lo que tú tenías planeado para mí cuando me plantaste para germinar en la viña del mundo. 

Ayuda a este ser,  a este humilde vendedor.

Guíame, Dios; guíame, Señor.

Que Dios y María Santísima te bendigan.   Mary y Jaime.

HOY MULTIPLICARÉ MI VALOR EN UN CIENTO POR CIENTO.

HOY MULTIPLICARÉ MI VALOR EN UN CIENTO POR CIENTO

(Pergamino ocho de "El Vendedor más Grande del Mundo" de Og Mandino)

Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.

Para esto, lo plantaré como el trigo, en la oscuridad de mis debilidades, ignorancia y fracasos; para que el sol, la lluvia y el viento de mis esfuerzos, privaciones y buenas ideas, lo hagan germinar al máximo.

Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento, fijándome metas para el día, la semana, el mes, el año, la vida.

No me preocuparé porque parezcan demasiado altas.

Para alcanzar al águila con la flecha, se dispara como si debiera llegar a la Luna.

Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.

Sin asombrarme de la magnitud de las metas, aunque tropiece antes de alcanzarlas, si esto sucede, volveré a levantarme una y otra vez.

Si unos quieren hacer con su barro una cueva, yo, para mí, quiero hacer un castillo.

Así como el sol calienta la tierra, así las palabras de estos pergaminos calentarán mi vida, y harán realidad mis sueños.

Cada día subiré más alto.

Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.

Y lo diré a los cuatro vientos; una vez que los demás conozcan mis metas, no podré retroceder hasta hacerlas realidad.

Por eso nunca apuntaré demasiado bajo, ni me sentiré satisfecho con lo que haya logrado.

Tampoco proclamaré mis éxitos.

Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.

Y todos se asombrarán en la forma en que las verdades de estos pergaminos se cumplen en mí.

Que Dios y María Santísima te bendigan.   Mary y Jaime.

miércoles, 23 de abril de 2014

TENER VIDA ES TENER A DIOS.

TENER VIDA ES TENER A DIOS

Dios desea nuestra felicidad mucho más que nosotros.

 

Jesús vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

 

Tener vida es tener a Dios, felicidad, alegría, gozo.

 

Cristo nos da muchos recursos para ser felices, a pesar de los problemas.

 

La única manera de ser felices es en unión con Dios.

 

La persona que está triste debe preguntarse si está en Gracia de Dios.

 

Fuera de Dios jamás hallaremos felicidad.

 

Jesús es nuestro pastor, nosotros somos sus ovejas.

Debemos tener los oídos bien abiertos para escuchar con atención la voz de Dios.

 

Tener los ojos bien abiertos para ver a Jesús en los demás, verlo en los acontecimientos, en la naturaleza.

 

Dios se nos hace presente todos los días, muchas veces.

¿Lo vemos?

Que Dios y María Santísima te bendigan.   Mary y Jaime.

 

miércoles, 16 de abril de 2014

ME REIRÉ DEL MUNDO.

ME REIRÉ DEL MUNDO

(Pergamino siete de "El Vendedor más Grande del Mundo" de Og Mandino)

Me reiré del mundo.

La risa es un don que sólo el hombre posee, y que puede usar cuando quiera.

Cultivaré el hábito de la risa, y olvidaré todos mis pesares.

Me reiré del mundo, y en especial de mí mismo.

No caeré más en la trampa de tomar al hombre demasiado en serio, porque siempre será un grano de arena agitado por el viento.

¿Qué me parecerá mi preocupación de hoy dentro de diez años?,

insignificante, por eso, me reiré del mundo; pero

¿Cómo lo lograré cuando esté frente a un hombre o a circunstancias que provocan mis lágrimas o maldiciones?

Aprenderé a repetir tres palabras hasta que se hagan hábito en mi mente y en mi conducta:

Esto pasará también, esto pasará también, esto pasará también.

Todas las cosas mundanales se acaban: el orgullo y la depresión, la pobreza y la riqueza.

¿Dónde está el que edificó la pirámide?, ¿no está sepultado bajo sus piedras?

Trabajaré, más para no estar triste, que para ser feliz.

La felicidad no es para almacenarse.

Hoy disfrutaré de la felicidad de hoy, y cada día sembraré y cosecharé la de ese día.

Hoy me reiré del mundo, y mi risa dará a todas las cosas su justa medida.

Al reírme de mis fracasos, los convertiré en nuevos sueños.

El día será triunfante, sólo cuando mis sonrisas hagan sonreír a otros.

Así los conquistaré.

En adelante, no derramaré más que lágrimas de sudor, las otras no tienen valor en el mercado; en cambio las sonrisas valen oro, y cada palabra bondadosa salida del corazón, puede edificar un castillo.

Me reiré de mí mismo, sin permitirme una opinión demasiado buena de mi persona; en esto debo ser como un niño: capaz de admirar a los demás, y dispuesto a aprender de ellos.

Me reiré del mundo, y no seré jamás pobre; porque solamente con la risa y la felicidad, puedo tener verdadero éxito, y gozar del fruto de mi trabajo.

La felicidad es el vino que acompaña al banquete del éxito, y la risa es la doncella que lo sirve.

Seré feliz.

Tendré éxito.

Seré el más grande vendedor que el mundo haya conocido.

Que Dios y María Santísima te bendigan.   Mary y Jaime.

 

lunes, 14 de abril de 2014

HOY SERÉ DUEÑO DE MIS EMOCIONES.

HOY SERÉ DUEÑO DE MIS EMOCIONES

(Pergamino seis de "El Vendedor más Grande del Mundo" de Og Mandino)

Hoy seré dueño de mis emociones. La naturaleza es un ciclo incesante; la marea sube y baja; el sol aparece y se oculta; al invierno le sigue la primavera; yo soy parte de esa naturaleza, y mis estados de ánimo suben y bajan; pero hoy seré dueño de mis emociones.

Si el gozo de ayer es la tristeza de hoy, ésta se convertirá en las alegrías del mañana. ¿Cómo dominar estas emociones para que cada día sea más productivo? No puedo ofrecer a mis clientes pesimismo, porque su reacción será negativa; tengo que ofrecerles gozo y entusiasmo, para que me acepten y me compren.

Tengo que ser dueño de mis emociones. Si me siento deprimido, cantaré; si me siento triste, reiré; si me siento enfermo, redoblaré mi trabajo; si siento miedo, me lanzaré adelante; si me siento inferior, miraré hacia el cielo; si me siento inseguro, levantaré la voz; si siento la pobreza, pensaré en la riqueza futura; si me siento incompetente, recordaré éxitos del pasado; si me siento insignificante, recordaré mis elevadas metas.

Hoy seré dueño de mis emociones. Sabré reconocer las fuerzas destructoras que se me acerquen, con una aparente sonrisa. Si quiere invadirme la confianza excesiva, recordaré mis fracasos; a la abundancia opondré el recuerdo de mis escaseces; a las ideas de grandeza, presentaré mis pasadas humillaciones; si la riqueza me sonríe, me acordaré de los pobres; al orgullo lo aplastaré con mis momentos de debilidad.

Hoy seré dueño de mis emociones; así comprenderé y reconoceré los estados de ánimo de aquellos con quienes me encuentre; toleraré sus enojos, y sabré ignorar sus insultos; mañana su humor será distinto, y visitarlos será un placer.

No volveré a juzgar a una persona a primera vista, éste es un secreto que me abrirá de par en par las puertas de la riqueza.

Hoy seré dueño de mis emociones; así seré dueño de mí mismo; controlaré mi destino; seré grande; me convertiré en el vendedor más grande del mundo.

Que Dios y María Santísima te bendigan.   Mary y Jaime.

 

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