miércoles, 16 de julio de 2014

SOLAMENTE DIOS PUEDE JUZGAR NUESTRO ESFUERZO.

SOLAMENTE DIOS PUEDE JUZGAR NUESTRO ESFUERZO

Julio 16 de 2014.

(Padre Rogelio Narváez Martínez)

""la alegría del Sembrador se encuentra en la siembra y no en la cosecha."¡Felicita a tus hijos no por la nota que han obtenido en el Colegio sino por el esfuerzo ofrecido!

Hoy miércoles 16 de Julio el periódico El Norte de nuevo me ha sorprendido, aunque fuese en una pequeña columna en la Sección Vida.

Debemos asimilar que deben existir los Procesos diferenciados de educación pero también de evaluación.

Por desgracia nuestro mundo cuantificante ha contaminado nuestras valoraciones más sagradas: el esfuerzo, la entrega, el amor, el sacrificio...

Hace 24 años al recibir a mi primer grupo de alumnos en la preparatoria de nuestro Seminario aprendí lo que el Señor nos expresó el pasado Domingo en la Parábola del Sembrador del capítulo 13 de San Mateo y que lo puedo resumir en una sabia frase de Don Jacinto de Benavente: "la alegría del Sembrador se encuentra en la siembra y no en la cosecha".

Efectivamente hace 24 años en el naciente Instituto Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés de nuestro amado Seminario de Monterrey (obtuvimos reconocimiento de la Secretaría de Educación el 14 de Febrero de 1991) aprendí a felicitar también a "Félix" por un "7", que a "Luis Alberto", por un "10".

Y es que me di cuenta que el buen Félix provenía de un hogar en donde el padre abandonó la familia y el muchacho se la pasaba en las esquinas de algunas colonias en San Nicolás.

No debo decir: "desconozco quién y por qué lo enviaron a nuestro Seminario y por qué lo aceptaron, porque yo conozco Quien lo envió y Quién quiso aceptarlo".

Félix no llegó a ser sacerdote, tampoco Luis Alberto, pero se ha quedado grabado en mi mente por mis recuerdos, y no temo decir que también en mi corazón por mis afectos, mis aprendizajes y, sobre todo, por mis oraciones.

A Félix me tocó darle lecciones elementales de latín... Pero,... ¿Cómo puede aprender latín a quien no se le enseñó ni el castellano ni la gramática española?

Efectivamente, Luis Alberto al que yo llamaba y sigo llamando "parroquias" se esforzaba y dedicaba tiempo para obtener un 10,... pero a Félix me lo encontraba los sábados, cuando todos se iban a sus casas, que se quedaba estudiando.

Los domingos un servidor regresaba al Seminario hacia las 5 de la tarde, y los alumnos podían regresar en su hora tope a la 7 de la noche... Y al pasar por el estudio allí estaba Félix, estudiando.

Un día "Félix" sacó un 5, y lo felicité... ¿Por qué? Porque él llegó no en "cero" sino en "menos 2", es decir de la escala del 0 al 10, el traía un -2. Por lo tanto en mi valoración percibía un adelanto de 7 puntos en Félix, para él que le había invertido todos sus fines de semana... ¿No era éste un gran motivo para felicitarlo?

Cuando lo felicité por su "5", Félix se fue feliz, mientras que sus compañeros no entendían mi procedimiento, lo cual pudo parecerles hasta una ironía de mi parte.

Félix vino a enseñarle a un obsesivo de las notas y de los números que el esfuerzo, la entrega, la dedicación y el amor con el que hacemos las cosas no se puede cuantificar.

También me abrió los ojos para comprender que solamente Dios puede juzgar nuestro esfuerzo, aquello que no es visto por los hombres que solamente ven un número: "Y Dios que ve lo secreto te recompensará" (Mt 6,4.6.18).

Es posible que ahora entiendas por qué considero tan meritorio el 7 de "Félix" como el 10 de "Luis Alberto".

Que Dios bendiga a Félix donde quiera que se encuentre y a todos sus otros compañeros.

En comunión de oraciones".

Que Dios y María Santísima te bendigan.   Mary y Jaime.

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