miércoles, 24 de octubre de 2018

Mensaje del Párroco.

MENSAJE DEL PÁRROCO
30º Domingo ordinario

Cuanta infelicidad y amargura encontramos en torno a nuestra vida diaria. Nosotros mismos, en más de una ocasión, sentimos intranquilidad, experimentamos un malestar interno que no permite tener el reposo esperado, vivimos la insatisfacción o inconformidad con nuestro quehacer diario. No vemos la solución a nuestra intranquilidad, y como el ciego del evangelio, pedimos a gritos: ¡HIJO DE DAVID! ten compasión de mí.
La exclamación ¡HIJO DE DAVID! es un reconocimiento del mesianismo de CRISTO, es un reconocimiento de la DIVINIDAD DE CRISTO. El ciego cree en CRISTO como MESÍAS, por eso no hace caso a quienes le pedían que callase, por ello sigue invocando la presencia misericordiosa de JESÚS, por eso escucha el llamado, se incorpora y dirige sus pasos hacia JESÚS. El ciego vive según lo que cree.
Hoy como ayer, el principio de la solución a mis problemas está en creer en CRISTO y escuchar su llamado. Si el ciego no se hubiese puesto en pie y dirigido sus pasos a la presencia de JESÚS, no hubiera alcanzado el milagro esperado. Hoy por hoy, CRISTO esta dispuesto a ayudarnos, pero es necesario que estemos dispuestos a escucharlo, es necesario que no tengamos miedo a seguirlo, a dirigir nuestros pasos con la VERDAD DEL EVANGELIO, aún en contra de aquellos que nos piden que dejemos de invocar a CRISTO. ¡CRISTO esta dispuesto a ayudarnos siempre! Reconozcamos a CRISTO como MESÍAS. Oigamos su voz. VIVAMOS SU PALABRA.

¡Sea alabado Jesucristo!

Pbro. Gerardo J. Cárdenas Rdz.
P Á R R O C O
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