jueves, 6 de junio de 2013

POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÁN.

"POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÁN"

MATEO 7, 20.

Estaba con mi padre haciendo fila para comprar entradas para el circo.

Al final, solo quedaba una familia entre la ventanilla y nosotros.

Esta familia me impresionó mucho.

Eran ocho niños, todos probablemente menores de doce años.

Se veía que no tenían mucho dinero.

La ropa que llevaban no era cara, pero estaban limpios.

Los chicos eran bien educados, todos hacían bien la fila, de a dos, detrás de los padres, tomados de la mano.

Hablaban con excitación de los payasos, los elefantes y otros números que verían esa noche.

Se notaba que nunca antes habían ido al circo.

Prometía ser un hecho sobresaliente en su vida.

El padre y la madre estaban al frente del grupo, de pie, orgullosos.

La madre, de la mano de su marido, lo miraba como diciendo:

"Eres mi caballero de brillante armadura".

Él sonreía, henchido de orgullo y mirándola como si respondiera:

"Tienes razón".

La empleada de la ventanilla preguntó al padre cuántas entradas quería.

El respondió con orgullo:

"Por favor, deme ocho entradas para menores y dos de adultos".

La empleada le indicó el precio.

La mujer soltó la mano de su marido.

El hombre empezó a torcerse.

 Éste se acercó un poco más y preguntó:

¿Cuánto dijo?".

La empleada volvió a repetirle el precio.

¿Cómo iba a darse vuelta y decir a sus ocho hijos que no tenía suficiente dinero para llevarlos al circo?

Viendo lo que pasaba, papá puso la mano en el bolsillo, sacó un billete de doscientos pesos y, con mucha discreción, lo puso en la mano del señor (nosotros no éramos ricos en lo absoluto).

Y le dijo al oído:

"Por favor, acepte esto en préstamo, y cuando usted pueda, haga otro tanto por alguien.

Miró a mi padre a los ojos; con sus dos manos le tomó la suya, apretó el billete, y con labios trémulos y una lágrima rodándole por la mejilla, replicó:

"Gracias, señor. Esto significa realmente mucho para mi familia y para mí".

Jamás olvidé esta buena obra de mi padre.

"TODO ÁRBOL BUENO, DA FRUTOS BUENOS; PERO EL ÁRBOL MALO, DA FRUTOS MALOS". SAN MATEO 7, 17.

Que Dios y María Santísima te bendigan.   Mary y Jaime.

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