miércoles, 15 de junio de 2011

YO DECIDO.

El Cardenal Fulton Sheen, comentaba que en su infancia acompañaba al señor cura a comprar el periódico en el único puesto que se encontraba cercano: Un día, el expendedor de periódicos le aventó el cambio del dinero en el mostrador, y las monedas cayeron al suelo; el cura recogió las monedas mientras aquel niño veía la escena con incomodidad al sentir que la sangre le hervía en las venas.

De regreso a casa, el niño le preguntó por qué soportaba tantas humillaciones, El cura le dijo algo que Fulton Sheen recordaría toda su vida: "Fulton, este hombre está buscando que yo pierda la paz, y en el momento en que lo logre le estaré dando la razón y obtendrá la mejor de sus victorias. Hijo, considero que él no tiene por qué decidir sobre mis emociones".

Reflexión:

El otro puede "estimular" mis emociones, pero no "causarlas". Nuestros enemigos no son quienes nos odian, sino aquellos a quienes nosotros llegamos a odiar.

Los psicólogos coinciden en un dato: es el rencor depositado en muchos corazones lo que está enfermando a la gente.

Lo que los demás hagan conmigo no depende de mí, lo único que depende de mí es lo que yo haga con lo que los demás me hacen.

Que Dios y María Santísima te bendigan. Mary y Jaime.

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