sábado, 10 de diciembre de 2011

DARSE.

(Extracto de reflexión dominical del padre Rogelio Narváez Martínez)

Con demasiada frecuencia subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, un oído atento, un elogio sincero, y de las más sencillas muestras de interés. Pero todo ello es capaz de cambiar una vida.

Lo decía Santa Teresa y san Juan de la Cruz: "En el atardecer de nuestra vida seremos juzgados por el amor..."

"Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado". San Juan 15, 12.        

"Ama y haz lo que quieras" decía San Agustín. Por su parte, Santo Tomás de Aquino nos dice: "Ama todo lo que puedas".

San Juan de la Cruz escribía: "Donde no hay amor pon amor y sacarás amor".

San Bernardo de Claraval es el autor de aquella famosa sentencia: "La medida del amor es amar sin medida".

 

Que Dios y María Santísima te bendigan.     Mary y Jaime.

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