lunes, 22 de agosto de 2011

AGRADECIMIENTO.

Señor, ¡tengo tanto qué agradecerte!

Gracias, por todo lo que me has dado; gracias por los días de sol y los nublados, por las tardes tranquilas y las noches oscuras. Gracias por la salud y la enfermedad, por las penas y las alegrías.

Gracias, Señor, por mis brazos, mis piernas, mis manos y mis pies; gracias por mis oídos, mis ojos, mi lengua, mi corazón.

Gracias por mi cuerpo que es un verdadero milagro. Gracias, Señor por darme la vida.

¡Cuántos desearían estar en mi lugar! 

Es maravilloso tener brazos cuando hay tantos mutilados; que mis ojos vean, cuando hay tantos sin luz; que mis manos trabajen, cuando hay tantos que mendigan; que pueda hablar, cuando hay tantos que enmudecen.

Gracias, Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga; gracias por los amaneceres, por lo hermoso del cielo, por las estrellas, por los bellos paisajes.

Señor, ¡tengo tanto qué agradecerte!    ¡Cuántos desearían estar en mi lugar! 

Que Diosito y la Virgencita te bendigan.     Mary y Jaime.

 

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