viernes, 5 de agosto de 2011

JESÚS CURA A UN LEPROSO.

 

Estaba Jesús en una ciudad: Un hombre lleno de lepra, al verlo, cayó sobre su propio rostro y le suplicaba: "Señor, si quieres puedes curarme". Jesús extendió la mano, lo tocó, y dijo: "Quiero, queda limpio". Inmediatamente quedó curado. San Lucas V, 12,13.

 

Llama a Jesús, y dile: Señor; si quieres puedes ayudarme en esta necesidad. Dios siempre escucha nuestras oraciones. Él se detiene ante la persona que le pide algo. Nos da mucho más de lo que nosotros le solicitamos. Él siempre nos dará lo mejor, lo que más nos conviene.

 

Máxima:

 

Pidan y se les dará; busquen y hallará; llamen y se les abrirá. San Mateo VII, 7.

 

Que Dios y María Santísima te bendigan.     Mary y Jaime.

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